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Crítica de FAUSTOFrom hell

FAUSTO

ENTRE LO SUBLIME Y LO ERRÁTICO

Encontradas sensaciones experimenté con este sublime y, a la vez, errático cómic. Ante todo, es un tema por el cual siento alguna atracción (no es una cuestión de morbo) debido al total desconocimiento de la identidad de este asesino, el 1º en serie, además de abundar una enorme cantidad de teorías sobre quién fue o cómo era su personalidad. Aparte del evidente trastorno psicopático, aun hoy, hay dudas del carácter y la inteligencia de tan siniestro personaje. Se han razonado todo tipo de hipótesis, desde un mísero e inculto emigrante hasta una maquiavélica conspiración fomentada por la realeza, como es la teoría que se ha ocupado Moore. Supongo que también ha influido mi atracción por el mundo de Sherlock Holmes; ya que una de las primeras películas que vi sobre el detective versaba sobre Jack, y, más tarde, al descubrir que el mismísimo Conan Doyle había participado en las investigaciones (sin éxito, sus aportaciones fueron, digamos, risibles) para atrapar al asesino, me hicieron interesarme por este personaje. En su día leí algo sobre él, y luego, antes de afrontar el cómic, me documenté un poco y conseguí ver unos cuantos documentales que resultaron realmente interesantes (aunque trataron poco el complot de la realeza).
Toda esta perorata es para constatar que, tanto por el argumento como por el autor Alan Moore (me pareció notable su comic “V de Vendetta”), esta novela gráfica me interesó desde un principio y la empecé con un gran entusiasmo.

Primero me centrare en el guión. Antes de nada, debo decir que cometí la torpeza o el despiste de darme cuenta de la existencia del “librito” explicativo, que hay al final del cómic, muy tarde, cuando llevaba más de la mitad de las páginas leídas. Un hecho que me fastidió bastante y tuve que echar un vistazo atrás a las viñetas más enigmáticas para enterarme de su significado y simbolismo. Aviso a los futuros lectores en la cuestión de la necesidad de leer estas notas. Creo son necesarias para comprender lo que quiere expresar el autor, puede que no todas pero casi la mayoría son indispensables. Más tarde mencionaré estos apuntes, ya que es uno mis puntos negativos.

Volviendo a la obra es un trabajo soberbio y en varios planos: argumento, la escenografía de Londres, los vericuetos del poder, la influencia de la prensa, el vestuario, etc. Ha descrito una completa crítica a la sociedad británica finisecular, desde los bajos fondos hasta la más alta sociedad: la corona. Alan Moore ha realizado un espectacular trabajo de documentación: detalles propios de la época y los datos históricos o hipótesis más probables de los personajes. Es como una ventana al pasado con el máximo rigor, uno de los conceptos que más he valorado y que cualquiera que lea este cómic no podrá dejar de apreciar.

Lo que me parece excesivo, por parte del autor, es que para plasmar la idea que quiere expresar deba “traspasar” géneros. Quiero decir que no le basta solamente con el comic, pues es insuficiente este medio de expresión para manifestar el concepto global de la historia. Debe recurrir a otras categorías como el ensayo, la investigación o la biografía para definir completamente el argumento. Dejando a un lado el apéndice, el texto tiene, con una excesiva frecuencia, un cariz informador o, a veces, divagador donde los dibujos apenas aportan nada al escrito.

Y, por supuesto, está el apéndice que corta la lectura y que, por desgracia, se hace ineludible su lectura. No es la densidad o la dificultad por lo que me ha defraudado el cómic, sino por estas notas. Pienso que si una obra de este género necesita para desarrollarse el aporte de unos textos (algunas veces instructivos e interesantes), mal vamos. No puedo considerarlo un comic, es otra “cosa”; debe ser suficiente un guión conciso, agudo y directo acompañado por unas ilustraciones que tengan también su carácter narrativo. Algo que sí compuso con “V de Vendetta”. Componer una obra tan “mastodóntica” que rebasa ciertos límites, puede tener alabanzas, de las cuales comparto varias, pero, para mí, ahí reside su talón de Aquiles.

En cuanto a la cuestión gráfica, aquí es más difícil razonar mis impresiones. Supongo que se debe más a una cuestión preferencias y gustos personales. Advierto que soy un “analfabeto” en cuestiones de dibujos y sus creadores. En un principio las ilustraciones de Campbell me parecieron buenas, con un tono sombrío, oscuro y poco definido que acompañaba perfectamente al argumento. Al transcurrir las páginas y conforme me iba dando cuenta de que no era lo que esperaba (con o sin notas), mi valoración de los dibujos no fue tan optimista. Además las viñetas y, sobre todo, el tamaño del texto son demasiados pequeños. No han sido pocas las veces que he usado una lupa para poder leer, y eso crea cierto complejo que…

Por último, un último apunte a la versión cinematográfica: no me extraña la opinión negativa que tuvo Moore del film. Se convirtió en na versión chabacana que selecciona poco de su minuciosa obra. Debo decir que cuando la vi por primera vez, hace varios años, me pareció un buen trabajo, pero después de leer el cómic me ha resultado una pantomima. Aunque, una buena y comprensible adaptación se me antoja imposible.

Como dije al principio, un cómic con encontrados sentimientos e impresiones, entre la excelencia y la “mediocridad”, pero en cualquier caso una lectura que no deja indiferente a nadie.


Comentarios (1)

Heras04 diciembre, 2017

Ni entiendo ni comparto tu crítica a las notas de Moore.No pienso que pueda existir algo así como el "comic" canónico. Y de existir, no veo por qué Moore deba respetarlo. Las geniales notas que el lector puede leer al final de cada capítulo dan cuenta de la enormidad de este trabajo.
La profundidad con la que Moore se introduce en el oscuro mundo de Jack es, ante todo, inabarcable; con estas breve notas simplemente dirige su trabajo hacia una cierta veracidad de sus propias conclusiones, que mezclada con la ficción, mil veces reconocida en muchos de los pasajes, hace de la obra un monumento casi inaccesible, una especie de monstruo inaprensible y terrorífico, aunque muy, muy atractivo.
Todo esto queda perfectamente reflejado en el segundo epílogo, donde podemos acercarnos al complicado y extravagente mundo de los estudios sobre Jack el Destripador. El propio Alan Moore aparece allí mismo como un epígono más de los miles de "riperólogos" incansables.
Por tanto, no creo que las notas sacrifiquen de alguna manera el género, o la esencia de la obra. Sino que la complementan y enriquecen. Además, después de todo, uno puede leer "From Hell" sin pasarse a echar un vistazo a las notas y obetener una experiencia asombrosa de la obra.


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