Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y realizar tareas de analítica. Al continuar navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies

Crítica de FAUSTOEl beso de la mujer araña

FAUSTO

TELARAÑA ROTA
Este libro pertenece a esa clase de lecturas que aunque no llegue a entusiasmar merece la pena hacerlo, el potencial lo tiene sin duda.

Ha sido un texto que me ha decepcionado “dos veces”, además de cortarme la buena racha que llevaba con los últimos escritores argentinos que elegía, después de las notables experiencias de Denevi y Artl.

Primeramente fui decepcionado con las buenas expectativas que presagiaban las buenas críticas del libro y las pocas pero gratas imágenes que conservaba de la película, que ahora una vez vista, y sin ser una obra extraordinaria, me ha llegado más que la novela, especialmente por la excelente interpretación de William Hurt (indiscutible todos los premios que recibió por su magnífica actuación).
Pero el peor chasco fue el que me llevé después de iniciada su lectura, aproximadamente hasta el primer cuarto o tercio del texto, y debido a la original estructura narrativa y a lo atractivo de la trama, había sucumbido en esa “red” literaria, y más cuando la trama me recordaba a “La fundación” de Buero Vallejo (la imaginación como antídoto contra la amarga realidad). Pero todo fue un mero espejismo, la “red” no era bastante sólida. Reconozco interesante y lograda la estructura empleada: primero con un continuo dialogo de los dos personajes (configuración teatral o de guión de cine, como bien se adaptó después en ambos géneros); luego con narraciones de películas que da pie a seguir con el diálogo desde temas generales (sexo, homosexualidad, lucha obrera, etc.), temas íntimos de cada personaje, monólogos interiores o pensamientos personales; y por último se combina con fragmentos de ensayos sobre las “causas” de la homosexualidad, desde estudios psicológicos, científicos hasta las más peregrinas teorías (la estupidez humana de querer justificar lo que no entiende o lo que es diferente).
Como digo, en un principio este “armazón literario” me resultó más que notable, pero con el transcurrir de las páginas las historias de las películas se me hicieron más intrascendentes, además de pesado el lenguaje empleado, un tanto vulgar y repetitivo, y los diversos fragmentos de ensayos fueron cada vez más prescindibles e innecesarios. Total que al final sólo me interesaba la intriga desarrollada por los dos presos.

Y para colmo el desenlace, donde vuelve añadir otros breves formatos narrativos como son el interrogatorio y el informe policial. Siendo este último el que utiliza para concluir la historia de Molina, el homosexual, con un cariz átono e indiferente que hace poca justicia al gran personaje que nos había mostrado Puig con su variedad y riqueza de sentimientos y tonalidades.
Por fortuna el escritor emplea otro formato más poético para ilustrar el final del preso político, Valentín, (después del arranque de la novela, lo mejor) con esa especie de ensueño-fantasía con claros simbolismos.
Una novela con interesantes interpretaciones psicológicas de ambos personajes e interactuaciones, lástima que la estructura no me haya “enredado” hasta el final.


Comentarios

Crítica sin comentarios


SUGERENCIAS