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Glez

Es un libro impresionante. Una novela que son tres novelas.
Por un lado, la narración de los últimos años de Trotsky y su periplo por Turquía, Noruega, al fin en México, en un exilio cada vez más asfixiante, hasta su asesinato en 1940 por un comunista catalán llamado Ramón Mercader (ya sabéis, lo mató con un piolet). Conocemos a un Trotsky agotado, derrotado, lo conocemos personalmente en su lucha, su trabajo, sus relaciones familiares, su sufrimiento y su constancia en esa revolución en la que cree, pervertida por Stalin, y a la que nunca renuncia. Padura narra un acontecimiento oscuro de la Historia y lo hace con un increíble y documentado rigor histórico, novelando acontecimientos históricos conocidos (o no tanto, como era mi caso).
Por otro lado se narra la historia de Ramón Mercader, un comunista que ha luchado en la Guerra Civil española y que acaba entrando en los servicios secretos soviéticos. Aquí, los datos novelados se mezclan más ampliamente con los datos históricos. Es destacable la evolución psicológica de este personaje.
Por último, escrita en primera persona a diferencia de las otras dos, la historia de Iván, un joven cubano aspirante a escritor que conoce casualmente en una playa a un hombre que amaba a los perros que le cuenta la historia de Ramón Mercader, una historia que es secreta y que no puede escribir, de cómo Trotsky y Mercader se convirtieron en víctima y verdugo de este crimen espeluznante de la historia contemporánea.
El libro es complejo, como lo es el momento histórico. Es una novela densa, con escasos diálogos, que debe leerse sin prisa e incluso haciendo un esfuerzo en algunos momentos. A cambio recibiremos una narración asombrosa sobre cómo se fue pervirtiendo una gran utopía, la búsqueda frustrada de un mundo mejor, o la historia de una desilusión y de muchas desilusiones. Y si os acercáis a ella como yo, conociendo lo justo de esa parte de la Historia, mucho mejor, porque creo que así sorprende más, se disfruta mejor la pasión con la que está escrita.
Una nota: Stalin me ha parecido uno de los personajes literarios más siniestros y malvados; y eso que no aparece de forma directa en toda la obra.


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