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Crítica de MayAbiattiOrgullo y prejuicio

MayAbiatti

La familia Bennet, compuesta por siete integrantes, viven en las cercanías de un pueblo llamado Meryton, en la finca de Longbourn, en Inglaterra. El patriarca es el señor Bennet, un amable e inteligente caballero adorador de la filosofía y el sarcasmo. Su esposa, la señora Bennet, es todo lo contrario, algo alocada, exagerada y en extremo «nerviosa», además de padecer diversos males por culpa de lo que hacen sus hijas.
La mayor de sus retoños es Jane, quien posee un enorme corazón de oro incapaz de pensar y hablar mal de alguien, al igual que le cuesta mucho expresar lo que siente. Le sigue la protagonista, Elizabeth, quien con sus prejuicios y orgullos hará que la trama gire en torno a su familia. Mary Bennet es la siguiente, se caracteriza por su seriedad y sus libros, se la pasa estudiando y tocando el piano. Kitty es lo opuesto a Mary, es algo alocada y quien hace y tapa todo lo que a Lydia, la menor de todas, se le ocurra. Ambas se pasan el tiempo mirando a los militares apostados en Meryton a causa de la guerra. Lydia es una coqueta, cabezota e imprudente, no escucha nada que no le conviene y es la favorita de su madre.
La historia comienza cuando la señora Bennet se entera que Netherfield, una finca en las cercanías, ha sido alquilada por un hombre soltero y rico, posible candidato para una de sus casaderas hijas. Por este motivo comienza a maquinar un plan para que el señor Bennet vaya a darle la bienvenida, como buen vecino que es, y así comenzar a conocer al que podría convertirse en su yerno. Cosa normal para la época y más cuando el nuevo vecino es un gran candidato, ya sea por ser guapo o por tener los bolsillos llenos de dinero.
Charles Bingley es aquel soltero que en todo Meryton y alrededores hablan, y no llegó solo a Netherfield, pues sus dos hermanas, la señorita Bingley y la señora Hurst —esta última junto a su esposo—, además de uno de sus buenos amigos —por no decir el mejor— el señor Darcy, lo han acompañado al campo. Como es de esperarse, todos son invitados a las continuas fiestas y comidas que se realizan en las diferentes fincas y los alrededores del pueblo. Por ello comienzan a tratar a las señoritas Bennet y Bingley queda prendado por la mayor, Jane. Ésta, a su vez, también le agrada de sobremanera el señor Bingley, pero no es capaz de mencionarlo. La señora de Bennet se percata de aquello y comienza su plan para casar a la mayor de sus hijas con uno de los mejores partidos de la zona, superado únicamente por su amigo, el señor Darcy.
Al mismo tiempo, Elizabeth comienza sus prejuicios contra el señor Darcy luego de escucharlo hablar de la gente del pueblo y de ella misma, juzgándolo de orgulloso y engreído, al igual que a las hermanas del señor Bingley. Éstas, en conjunto con el señor Darcy, intentan por todos los medios separar a Jane de Charles Bingley.
También aparece en el pueblo un regimiento, en donde destaca George Wickham, quien presume de ser el favorito del padre del señor Darcy, ya que su progenitor fue un empleado del señor Darcy. Con esto como base, además de ser guapo y encantador, logra que Elizabeth Bennet sienta algo más que amistad hacia él. Aunque tanta gallardez y palabrería nunca es muy bueno, y eso lo aprenderá a golpes la protagonista de la historia.
Y es así como todos los personajes van creando la historia, porque todos tienen algo que aportar. Se ve cómo van cambiando a medida que avanzan las páginas y cómo suceden cosas que quizás no se imaginarían. Todo se entrelaza hasta llegar al final donde se sabrán algunos pormenores que no son tan menores para que sea un final feliz. Pero deberán luchar por lo que quieren, porque nada en la vida es gratis ni les llegará a la puerta de la casa si no hacen por lo menos algo por ello.

Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio es una novela romántica, pero no de esas empalagosas que terminan aburriéndote por tanta melosería y juramentos de amor eternos en donde los protagonistas no hacen más que pasarla bien entre ellos y que no tienen problemas —y en el caso de tenerlos son vanos y vacíos que aburren, o son tantos que terminan cansándote porque cómo le puede suceder una y mil cosas a una persona o pareja—. Es todo lo contrario, aparte de ser una novela de época —para nosotros, pero no para la autora—, en donde los problemas del siglo en que se vivía, las costumbres, el cómo se utilizaba a las mujeres para sacar más prestigio de ellas en el matrimonio concertado y, como siempre, el dinero por sobre todas las cosas, se ve muy bien reflejado dentro de toda la trama.
Los protagonistas deberán pasar por varios obstáculos para llegar a conocerse mejor, deberán aprender a llevarse bien, a mirar más allá y tratar de entenderse. No será un romance a lo loco de te vi, me enamoré y nos casamos en seguida, no, claro que no, todo a su tiempo y nada será regalado.
Cotilleos, malos entendidos, personas que engañan para tener a su favor lo que desean, planes para casar a alguien sean los motivos que sean y las artimañas que se ocurran en el tiempo y lugar determinado. Fugas por «amor» y por dinero, casamientos por interés y por quedarse «viejas», intrigas para que unos no busquen su felicidad sino que el bien patrimonial y propio.
En opinión personal, me agradó, sentí que tenía de todo un poco y con eso era suficiente para transformarlo en una buena obra, no por nada está catalogada como una de las mejores. Fuera de eso su lectura fue amena y rápida, a pesar de no tener un vocabulario muy utilizado hoy en día y que a veces se necesite usar un diccionario para saber a qué se refiere, no se hace pesado. Creo que cualquiera que guste de un romance no tan empalagoso, se divertirá leyendo las ocurrencias y vivencias de Elizabeth Bennet junto al señor Darcy y el resto de su familia.

― Fuente

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