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Crítica de FAUSTOSeis personajes en busca de autor

FAUSTO

Ahora paso a detallar la particularidad del texto, que por otra parte no es fácil de clarificar. Primero, a modo de presentación, Pirandello escribió un prefacio donde explica el proceso de crear y la idiosincrasia de estos personajes salidos de su fantasía, que como define acertadamente: “El misterio de la creación artística es el misterio del nacimiento natural”.
Luego comienza la obra en sí, con una peculiar estructura al carecer de escenas y de actos, sólo hay una interrupción sin bajada de telón. El inicio es el típico “teatro dentro del teatro”, recurso ya utilizado en varias ocasiones (Shakespeare ya lo empleó) en los escenarios, pero que el siciliano lo emplea con un par de vueltas de tuerca. El primero de estos alardes es que Pirandello no sólo escenifica como es el interior de una función teatral y los incidentes que ocurren en un ensayo entre los actores, ayudantes y el director, además tiene la humorada de representar precisamente una comedia pirandelliana, demostrando su autoparodia, ironía e incluyendo el desdén ante las opiniones de la crítica que califica sus obras como: “no hay quien las entienda”. Este “juego de espejos” dura poco, hasta que aparecen los 6 personajes del título interrumpiendo la función convirtiéndose en la esencia del drama, este es el segundo “tour de force”.
Es un hecho realmente insólito que unos seres escapados y abandonados de la creatividad de un autor puedan vagar como almas en pena. Son construcciones de la fantasía que se desarrollan en 2 planos: primero intentando explicar su especial personalidad; y luego imploran para que les insuflen vida representado el papel para el que fueron creados. El segundo cariz es, en mi opinión, el más endeble, hubiera preferido un drama más “real y verosímil”.
Con el encuentro entre estos 2 grupos (personajes y actores) surgen los diálogos en una gran variedad de matices. Se tocan la parodia, la burla, el drama y la tragedia. Partiendo de una situación surrealista y absurda, se plantean reflexiones sobre la existencia vital, y es ahí donde radica la actualidad y lo imperecedero del texto pirandelliano. El dualismo realidad-ficción tiene límites permeables y, a la vez, naturalezas contrarias: conceptos como la crueldad de la ilusión y la vida cotidiana; y en contraposición están la inmortalidad y la inmovilidad de la ficción con el carácter mudable y efímero de las personas. Realmente cautivantes las meditaciones existencialistas y las alegorías que manan de los coloquios, como la sinceridad de las desdichas reveladas.
“Seis personajes…” simboliza un grito de angustia en busca de la personalidad dentro de una máscara.

― Fuente

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