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Las ninfómanas y otras maníacas

Alegres, licenciosas, dominantes o frágiles criaturas, estas ninfas conquistaron reinos y fortunas y descendieron las alturas de sus torres encantadas a dominar ese otro mundo, incierto y vago, de las pequeñas, subsumidas minorías de todas las épocas, transportadas por la pasión sensual, el amor, la ambición o el odio delirante y febril. Son las extrañas, a veces imperceptibles, pero siempre omnipotentes sombras femeninas tras el inmenso decorado de la historia, convincentes, adorables o despiadadas, allí donde los sentidos masculinos se rinden: en la intimidad de la alcoba, en la soledad del héroe que acampa en el desierto y, ¿por qué no?, en la palestra pública disputando sus derechos. Su historia es la del mundo. Grandes o pequeñas amantes, sus vidas ayudaron a cambiarlo. Con Napoleón en Polonia, con Byron a través de Europa, con el Rey de los Ferrocarriles en Wall Street, abrieron puertas prohibidas, quebrantaron prejuicios culturales y sexuales, lanzaron sal a los ojos morales de su época. Por eso, fueron adoradas y perseguidas. Muchas vivieron con vocación obstinada su propio destino y murieron en la locura. La mitología reconoce sus nombres —Niñón, Friné, Aspasia, Cleopatra— y confirma un punto de partida recurrente, casi circular, al que no acceden todas las conciencias. Emma Lyon o Eloísa, María Walewska o Lady Hamilton, comparten algo más que un lugar seguro en nuestra mirada retrospectiva: son la evidencia del presagio. Arquetipos femeninos, sólo podían revivir para nosotros gracias a un tratamiento magistral de la materia prima. Y Wallace lo ha conseguido. Haciendo un alto en la línea novelística, retoma un elemento subyacente en todas sus obras: el relato de gran altura estilística próximo al periodismo y lo pone al servicio directo de lo que quiere contarnos y lo que de una manera sutil desea decirnos: la liberación de la mujer, cuando sea real, liberará a todos los hombres. Con su fuerza, el hombre ha dominado a la mujer. Pero ellas siempre han estado a la vanguardia.
  • AÑO 1971
  • EDITORIAL Grijalbo

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