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El mismo mar de todos los veranos

Una primera novela deslumbrante que consagró de inmediato a Esther Tusquets como una de las grandes revelaciones de la literatura española de las últimas décadas. Escrita en un castellano suntuoso y eficaz al mismo tiempo, narra un proceso hacia la indiferencia y la autodestrucción: la narradora descubre paulatinamente que su realidad es una mera reducción de la vida y el amor un sueño irrealizable en el que siempre traicionamos o nos traicionan. Quizá sea El mismo mar de todos los veranos la primera novela amoral que produce la literatura española en muchos años, o al menos la primera novela escrita al margen de los valores de la moral judeocristiana que continúan rigiendo nuestra sociedad. Los personajes de Esther Tusquets no proponen otra norma de conducta que la conquista imposible, por otra parte de la felicidad.

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Críticas para este libro

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Tumasymejor
  • Lo mejor Experiencia extraordinaria inigualable
  • Lo peor No es una novela de fácil lectura

Esta es la primera parte de los tres libros que forman la Trilogía del mar, las tres primeras novelas de Esther Tusquets como autora: El mismo mar de todos los veranos, El amor es un juego solitario y Varada tras el último naufragio.

Historia de un amor rebelde, que describe exquisitamente el amor sensitivo, el de las sacudidas de placer, y la entrega total al erotismo con un lenguaje metafórico, argumentos que permiten estudiar el cosmos con visión femenina.

La protagonista, profesora, mantiene una relación amorosa durante unas pocas semanas con una alumna, Clara. Este amor se demuestra ilusorio, casi tanto como la enorme cantidad de cuentos infantiles a los que hace referencia, porque la mujer prefiere la realidad en la que siempre las ilusiones se ven traicionadas. Vuelve a la comodidad de su vida burguesa y renuncia, así, a la felicidad. “Y Wendy creció”.

La lectura de este libro deja una huella profunda. Escrita en primera persona. Apenas hay diálogo. No existe una trama argumental, parte del relato del monologo interior de la protagonista, del autoconocimiento psicológico y sexual. La protagonista basa sus monólogos en su infancia, sus padres, sus martirios íntimos… No mantiene buena relación con su madre, ni con su única hija, ni con su marido, de todos hace cuadros muy mordaces. Cuando terminas de leerlo te deja una sensación de haber sido testigo de una verdadera historia de amor. Ama a Clara de forma adolescente, la cuida como a una niña pequeña, la ofrece un amor puro, la quiere más que a su propia hija y la relación es bellísima… Para ella sí tiene cuentos.

No es una novela de fácil lectura, necesita una concentración enorme, continuas referencias a cuentos infantiles y menciones mitológicas grecolatinas, varias páginas de texto sin un solo descanso… La historia se brinda lentamente. Además, usa un léxico poético y ambiguo, con un vocabulario denso y escrito con varios niveles de lectura. Sin embargo, es un gran libro y ofrece una experiencia extraordinaria.


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