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Crítica de FAUSTOMendel, el de los libros

FAUSTO

ALEGATO CONTRA LA GUERRA

Gran historia conmovedora. Me ha recordado a 2 novelas: “Una partida de ajedrez” de Zweig donde retrata otra obsesión, y “Bartebly, el escribiente” de Melville, donde una persona ajena a la realidad, llega a ser destruida por la sociedad. Mendel, y como casi todos los protagonistas de Zweig, es un personaje obsesivo y compulsivo, indiferente a todo convencionalismo y vida social. Este librero monomaniaco me recordó a otro ser peculiar: Bartleby. En el sentido de que es una persona desgraciada que intenta por todos los medios vivir ignorante de toda comunidad, pero dicha “comunidad”, ya sea de una forma bienintencionada o, como en este caso, con métodos crueles y bárbaros, no toleran su idiosincrasia (o particular locura) destruyendo cualquier atisbo de personalidad.
Este pequeño y excelente relato corto es un alegato contra la sinrazón y la injusticia de toda guerra. Cambia la vida a todo el mundo, y siempre para empeorar. Sufren todos, hasta los inocentes y los más extraños a toda convivencia social. Y, como dice una de las últimas frases de la novela, los libros están para unir a lo seres humanos y para evitar el olvido ( y yo añadiría para evitar caer en los mismos errores y faltas de toda sociedad, pero esto es un quimera).


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