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Crítica de FAUSTOManuscrito encontrado en Zaragoza

FAUSTO

POLIÉDRICO LIBRO

No soy ningún entusiasta, ni mucho menos, del denominado género fantástico y gótico, salvo honrosas excepciones, sin embargo me ha sorprendido y, lo más importante, he llegado a embriagarme con esta narración. Son las múltiples caras lo primero que deslumbra esta novela trufada de cuentos. Para comentar esta obra fantástica, y para contrarrestar este término, intentaré “racionalizar” las múltiples facetas del texto basándome en conceptos filosóficos y geométricos, metafóricamente hablando.
Aristóteles dividió el ente en 4 causas: material, formal, eficiente (el agente) y final (el fin).
La causa eficiente, la principal de todas, es el que produce el acto, en este caso me refiero al literato: Jan Potocki. Su vida viajera y llena de experiencias junto con su vasta formación cultural (ciencia, filosofía, historia, arqueología, ocultismo y políglota) han influido de una manera más acuciada de lo normal en su única obra narrativa; el espíritu bohemio, irreverente e impetuoso lo trasladó al papel de una forma magistral. Su biografía está plagada aventuras, viajes y pasiones, cumpliendo con los cánones románticos: peligros, amoríos y, finalmente, suicidio.

La causa formal, el libro en sí mismo, tiene su intrahistoria rocambolesca. Las sucesivas publicaciones están llenas de reediciones, y dentro de éstas se han modificado con hallazgos de manuscritos (parece una burla del título a través del destino) del propio autor, numerosas fuentes, borradores, trasposiciones de capítulos, adiciones, omisiones y cambios. Un galimatías que ha dado origen, si no me equivoco, a 2 impresiones diferentes que varían en número de hojas y capítulos. He leído la más corta que corresponde, en este caso, a la editorial Fontamara que consta de 159 páginas y supongo que es la misma versión de la popular edición de Alianza; y la otra publicación íntegra, mucho más voluminosa, es la abordada por Valdemar con 66 capítulos y con 800 páginas.

La causa material, el estilo del texto, es, por descontado, la más sustancial de todas. Aquí converge el alma del libro y si tuviera forma sería poliédrica. Un polígono irregular (en el sentido de variable y profuso en matices) combinado por diversas caras, rectas, curvas y varios ángulos que confeccionan una historia realmente original. Las líneas principales: fantasía, romanticismo y novela gótica, se ven enriquecidas por trazos convergentes que realzan, estructuran y mejoran el escrito.
La configuración del la novela, compuesta en 14 jornadas, es un eco literario u homenaje nada disimulado al “Decamerón” de Boccaccio. Es la misma disposición: dentro de la historia principal se desglosa cada capítulo en relatos cortos, incluso un mismo cuento se puede bifurcar otra historia. La vía primordial, las aventuras y prodigios que ponen a prueba al militar Van Worden, se ramifica en veredas a cual más vistosa. La novela, al ser un libro de cuentos, tiene la ventaja, una vez terminada la lectura, que se pueden releer independientemente los capítulos o sólo los relatos y leyendas que lo integran. No hay más que recordar el título, ya que la trama señala lo que se cuenta en un manuscrito. Algo similar a una “matriuska literaria” o el despliegue de las cajas chinas.
Volviendo a la cuestión de los géneros literarios y dentro de la novela gótica, proliferan una caterva de personajes y espacios propios de esta corriente: ahorcados, aparecidos, muertos, vampiros, suicidios, visiones, maldiciones, torturas, castillos, cárceles, pasadizos, subterráneos, etc.; al igual que elementos románticos: amores trágicos, el honor, imágenes oníricas, ambientes orientales, ocultismo, lo macabro, y el gusto por tiempos pretéritos.
Además de estas dos corrientes principales se integran unos “segmentos” que dan forma y colorean el soporte primordial. Estas peculiaridades: humor, picaresca, aventuras, viajes, sexo y erotismo, dan una pincelada particular y un toque innovador. Estas “líneas” redimensionan el argumento y enriquecen lo que podía ser una exclusiva (¿y anodina?) narración gótica.
Ahondando sobre algunos temas que trata Potocki, destacan diversos binomios complementarios o antagónicos; desde parejas de personajes: hermanos/as, padre e hijo/a, madre e hijo/a, hasta diversos conceptos, como los evidentes realidad-fantasía, fe-ciencia o religión-magia. No en vano las figuras dobles, situaciones análogas y el espejo con la imagen reflejada adquieren una gran importancia y significado ambivalente en la historia.

Por último, la causa final equivale a lo que experimentamos y como nos relacionamos con el texto. Aparte de entretenimiento, conocimiento, información (motivos objetivos y comunes para todos), en algunas ocasiones, no demasiadas, percibimos una sensación realmente placentera en la lectura. Sin detallar las impresiones personales, ya que me parece más importante explicar los anteriores matices menos relativos, si puedo afirmar que es uno de los libros más insólitos y especiales que he leído. Sólo se le puede “echar en cara” un final más redondo, y debido a las peripecias editoriales que padeció el escrito tiene su disculpa.

Para terminar y completar “la cuadratura del círculo”, referiré brevemente la adaptación cinematográfica. Filmada en 1960 por J. Has, que si bien se puede considerar una versión fiel con un excelente ambiente fantástico y fantasmagórico, es una traslación más enfatizada en otros aspectos como son la parodia, la picaresca, la voluptuosidad y el humor. Con casi 3 horas de metraje tiene el gran merito, al igual que el texto, de ser todo un disfrute y no decaer en ningún momento.


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