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Crítica de TumasymejorEl jilguero

Tumasymejor

La acción transcurre entre Nueva York, Las Vegas y Ámsterdam. El viaje como aprendizaje y autoconomiento; bildungsroman. Es una novela lineal, sencilla y clara. Los personajes aparecen, desaparecen y reaparecen en actos perfectamente ordenados por el tiempo. Traen, sin embargo, grandes cambios para el protagonista.

Presentes durante toda la novela están los ansiolíticos, alcohol, drogas… en una sociedad alta neoyorkina que juega a las apariencias, más que a buscar la felicidad. La amistad con Boris que Tartt retrata tan magistralmente, dos adolescentes que solo se tienen el uno al otro, hundiéndose a fuerza de abandono y maltrato en el fango de la delincuencia y las drogas.

Como todas las novelas de Tartt, las tres que tiene, son largas, rondan las 1.000 páginas, empiezan con una muerte y se aprecian influencias dickensianas. Invita a viajar en el tiempo y en el espacio, la literatura y el arte se unen. El texto contagia, además, la pasión por el arte, los objetos, la hermosura de acariciar un mueble o la satisfacción del restaurador de muebles, Hobbie, ese hombre bueno que nunca de enfada.

Sus más de mil páginas a veces se enquistan, da la sensación de que sobran algo más de la mitad, pero aun así es una novela muy recomendable.


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