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Crítica de FAUSTOLos miserables

FAUSTO

DECEPCIÓN

Esta novela es, sin duda, la que más ha decepcionado ante las expectativas que tenía y que más me ha fastidiado no saber apreciar y paladear su lectura.

Para definir mi chasco, primero diré que fue una obra que empecé con mucha ilusión y deseo, tanto por la gran fama que tiene como por las buenas sensaciones que tuve con “Nuestras Señora de París”, una lectura muy lejana en el tiempo, pero que guardo un grato recuerdo. Debo reconocer que el comienzo es bueno e interesante, pero conforme avanza la historia va perdiendo fuerza la trama. Uno de los principales “culpables” de esta apreciación son las numerosas digresiones que están intercaladas, que a modo de capítulos errantes lastran el argumento y desvían la atención. No digo que todos estos pequeños ensayos sobre política, historia, psicología, religión, etc. me parecieran de relleno, sólo que una pequeña parte me parecieron atrayentes. Y cuando iba por el 3º volumen (mi edición se compone de 3 libros) varias páginas de estos episodios digresivos me las saltaba; cosa que nunca había hecho y hasta ahora sólo he aplicado esta lectura transversal en otra novela, aunque fuese de una forma leve. Otra de las razones son las variadas historias paralelas que mermaban el protagonismo de la intriga principal.

Y estos 2 motivos no se pueden achacar a mis gustos o características como lector, pues me gustan estos episodios informativos o didácticos en otras novelas, e incluso leo bastantes libros no literarios sobre los más diversos temas; al igual que los “novelones”, que de vez en cuando me encanta este tipo de obras con numerosas tramas que se entrecruzan.
Sobre la emoción y las virtudes del Romanticismo (género no sentimiento romántico) no creo que fuese ajenas a ellas, pero tampoco tuvo el suficiente impacto para “zarandearme” y sentir con más viveza ese sentimiento profundo. No me pasó así en obras maestras como el “Fausto” de Goethe, “Cumbres borrascosas” o “Frankenstein”. Esta última la he vuelto a releer (y volveré a leer las otras dos) hace poco y he quedado encantado con la fuerza y los valores del Romanticismo que emanan de la novela. Supongo que según sea cada tipo de lectura será más permeable o menos estos sentimientos románticos a cada lector.

Respecto al maniqueísmo de los personajes, no puedo decir que fuese un elemento en contra o a favor. Y me explico, los prototipos de personajes que están definidos desde el principio es un punto que a priori juzgo negativo, pero según sea de interesante y adictiva la trama se puede considerar una “pecata minuta”. Algo que consideré la que, para mí, es la mejor novela de aventuras: “El conde de Montecristo”.


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