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Moradora

Me encantó.

Es muy entretenido y sin duda los personajes tienen características que los hacen diferentes unos de otros.

¿Divertido? Mucho. Sobre todo las entradas que hace Megan, la protagonista, en su manual sobre el día a día con los siete chicos con los que se ve obligada a vivir durante un tiempo. La verdad es que yo sufrí con ella... Verse rodeada por siete chicos (algunos de ellos en plena fase adolescente) y saber que todo depende de la primera impresión, porque si no podrían hacerte pasar un muy mal trago... Madre mía.

¿Familiar? También. Me gustó mucho que se enfocara en ese tema. La vida de siete chicos que, a pesar de poder ser brutos e independientes, capaces de hacer cualquier clase de trastada, se cuidan entre ellos como una familia en todo momento. Porque ante todo son eso, una preciosa piña unida con pegamento.

¿Realista? ¡Vaya que sí! El proceso de adaptación de Megan en su nueva casa, tanto dentro de la familia como en el instituto, es muy verosímil. La forma en que poco a poco vamos conociendo a todos y cada uno de los integrantes de los chicos McGowan, cada cual con sus cualidades y defectos.

Es el perfecto ejemplo de cómo el nuevo alumno del instituto se convierte en el blanco de todos los cotilleos y del rechazo inicial que sienten siete hermanos al ver que una desconocida entra en sus vidas... para bien o para mal.

Lo único que destacaría que no me gustó (y me refiero a algo que no me gustó a mí) fue el final, me quedé con ganas de más.


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