Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y realizar tareas de analítica. Al continuar navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies

Crítica de RiglesiasDime quién soy

Riglesias

Interesante y ameno. Cumple fielmente, y a la perfección, con el propósito de mostrarnos un retazo de nuestra historia a través de la historia de un personaje, mientras nos entretiene con las venturas y desventuras de su protagonista.
Si bien es cierto que, probablemente -quizá- no alcance nunca el status de obra maestra, ni se convierta en ello con el paso del tiempo… ya que no se distingue por el preciosismo o belleza de su lenguaje, ni por la estructura, ni por su originalidad ni por otras muchas razones... no podemos obviar, ni dejar de reconocer, que su mejor recurso es la excelente utilización de los diálogos -muy bien construidos- y destaca por un ritmo vivaz y de ágil lectura, por su buena ambientación, por saber conjugar sabiamente historia y tragedia sin caer en el melodrama excesivo o en el folletín...
Y esta combinación, así, en conjunto, absorbe…
Quizá sea por la época oscura y trágica del pasado que nos retrata y cómo la retrata. Quizás sea por la sociedad y el papel que en ella tenían los hombres y mujeres que nos dibuja. Quizás sea porque nos introduce por la puerta principal en el nacimiento y muerte de aquellos movimientos que convulsionaron y cambiaron nuestro mundo para siempre.
La novela es casi casi... (Permitidme el banal ejemplo) como ese chico que no… no será el más guapo ni el más alto ni el más nada.... pero acaba siendo el mejor amigo... la mejor pareja... el acompañante perfecto...
Quizás se convierte en ello porque, además de la historia en sí misma, enamora ese trágico, triste y siempre encantador personaje protagonista, Amelia Garayoa... Se disfruta con ese aire de resignada tristeza que fluye de ella... Sorprende la dureza de las experiencias vividas... Contagia la vaporosa y etérea conciencia de alguien que se vive perdida y derrotada... Seduce su alma castigada... la pena infinita…
Y a medida que avanza el relato, éste no sólo mantiene el tono inicial sino que aumenta de intensidad paulatinamente, al tiempo que crece y madura y se hace más grande el personaje de esa mujer especial, vestida de melancolía y tristeza, que es Amelia Garayoa (No dejará nunca de hechizarme ese nombre... Es tan sonoro... tan musical... tan azul y rojo... tan intenso...)
Y a pesar de que lo intenté alargar... a pesar de que me hurté horas de lectura sólo para no llegar al fin... no puedo sino decir que me ha gustado. Y mucho. Y que duele.
Duele desprenderse de la entereza, integridad y fuerza de un personaje emotivo como Amelia...
Duele desprenderse del aroma de autenticidad resignada de esa mujer...
Duele aparcar la vitalidad entristecida de su mirada personal....
Sí. Creo que su nombre me acompañará siempre.... ese nombre siempre azul y rojo...
Sí... quizás por tanto, o por tan poco, DIME QUIEN SOY atrae y cautiva...


Comentarios

Crítica sin comentarios


SUGERENCIAS