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Crítica de MayAbiattiLa ciudad y los perros

MayAbiatti

La historia comienza con el resultado de un juego de dados, donde el «ganador», o más bien dicho el que adivinó el número, deberá ir a robar las respuestas a un examen de química que se realizará el siguiente sábado. Cava, uno de los cadetes de último año, es el elegido. Pero comete un error cuando está a punto de acabar, que le saldrá muy caro.
Esto desencadenará la trama de toda la novela, porque a raíz de ese error, uno será expulsado, otro morirá en un ejercicio típico de estudiantes militares, alguien será acusado de asesinato, un soplón que no será capaz de dar la cara y un teniente que enviarán a otro lado por sostener la palabra de un simple cadete que asegura, sin pruebas ni hechos, que han asesinado a alguien.
La escuela militar Leoncio Prado se caracteriza por su disciplina, lo que los oficiales ignoran por completo es que los estudiantes tienen mil y una maneras para contrabandear dentro del establecimiento, desde simples novelas para adultos, hasta los más caros licores. Otra cosa que pasan por alto son las «bienvenidas» que suelen darle los de cuarto año a los nuevos en ingresar, que son llamados perros, aunque este término también lo usan los oficiales para referirse a los estudiantes, algo —desde mi punto de vista— completamente olvidado, ya que a los chicos suele tratárseles como parte del Ejército en lugar de simples estudiantes en una escuela militar. Pero también se debe tener en cuenta el año y las circunstancias en que todo esto se desarrolla.
La bienvenida para todos es caótica y traumante, todos son humillados por sus compañeros de más alto grado, pero hay uno que no se deja, uno que cambia todo, él es Jaguar. Apodo dado por su agilidad y destreza en las peleas. Los de su sección comienzan a verlo como un ser superior y forman lo que llaman El Círculo, primero era para no dejarse ganar contra los de años mayores, luego es desarmado por el teniente Gamboa, aunque se forma uno pequeño en los cuales los integrantes son Jaguar, Cava, Boa y Rulos, quienes son los que manejan gran parte de todo lo que es el «contrabando» en el establecimiento. Además de Paulino, un chico que se armó con sus propias manos un mini almacén, donde no sólo vendía, sino que también hacía concursos del tipo sexual para su satisfacción, ya que él era homosexual.
La noche en que los resultados del examen son robados, le tocaba de imaginaria (se le llamaba así a los asignados por sección a hacer patrullaje nocturno y por horas a las secciones) al cadete apodado el Poeta —quien recibe tal apodo por ser un escritor de noveles para adultos y cartas de los cadetes a sus enamoradas—, quien se plantea una y otra idea en su cabeza de lo que pasará el día del examen, porque de química casi no sabe, se le ocurre comprar los resultados al Círculo, porque eso lo salvaría, pero por otro lado en su mente pasan un sinfín de pensamientos de querer arrancarse y conseguir dinero para ir a ver a una prostituta.
En su intento por fugarse, termina hablando con Esclavo, otro cadete de la misma sección al cual todos maltratan y es el porqué de su apodo. Comienzan a hablar y terminan ayudándose a robar parte del uniforme para no ser castigados, ya que el esclavo llevaba varias semanas sin poder salir del establecimiento, porque siempre era culpado de las cosas que hacían los otros. Una pequeña amistad se tranza luego de eso y desde aquella noche se vuelven inseparables, el poeta empezó a defender al esclavo de las burlas y demás atrocidades que le hacían sus compañeros. Pero todo esto, más que cualquier cosa, es debido al pesar que siente el poeta por enamorarse de la «chica» del esclavo.
Teresa, se puede decir que es la chica con más importancia en toda la obra, es de quien el esclavo está enamorado, a pesar de no haber cruzado más que unas pocas palabras, pero siempre la veía caminar por la calle desde la ventana. Le pide al poeta que le escriba una carta excusándolo porque no podrá salir el sábado y no la llevará al cine, como habían quedado. El cadete Fernández (apellido del poeta) acepta a cambio de dinero y también lleva personalmente la carta, cuando la conoce y habla por varios minutos con ella —incluso van al cine—, queda embobado por la chica a pesar de no encontrarla atractiva ni de sus gustos.
Todo esto va relatado en diferentes maneras de ver las cosas, a veces narra Boa, en otras ocasiones el esclavo, como también lo hace el poeta y el personaje que se mantendrá oculto hasta el final, aunque hay pequeños detalles que revelan su identidad a medida que pasan las hojas. Por parte de los militares, narra el teniente Gamboa.

Opinión personal
Cada párrafo, cada manera de ver las cosas va de tal manera entrelazado que logra que el lector se enganche y quiera saber qué es lo que realmente pasó, si hay algo que se debe sacar a la luz y felicitar al señor Vargas Llosa es precisamente eso, su manera de narrar, por lo menos en este libro, fue realmente buena y mantiene expectante desde que la trama comienza a tomar poder. Los primeros párrafos sí son algo lentos y, quizás para algunos, fastidiosos, pero una vez que la acción aparece y se desea saber quién es el personaje oculto, como el asesino, todo se vuelve más entretenido.
Ahora, como una opinión completamente personal, no me agradó que se usara tanto racismo, por decirlo de una manera, quizás es una palabra fuerte, pero tratar de esa manera a los peruanos que viven en la sierra o son oriundos del lugar me pareció exagerado. Al igual que las cosas que se dicen de los otros países con los que mantienen una relación no tan grata. Si bien hay algunas cosas que son de cultura general, no es para todos igual, y durante el libro se hablan varios hechos que competen a guerras entre Perú y Chile y los no entendidos en el tema quedan colgando de un hilo, quizás se debió dar una pequeña explicación sobre tales cosas en una nota al pie, que no todos conocen la Guerra del Pacífico ni sus consecuencias para todos los países que estuvieron en peleas.
Aunque se ha dicho que este libro es una crítica a varias cosas, creo que está bien realizada, es decir, los chicos son maltratados psicológica y físicamente en el colegio, por lo general por sus propios compañeros. Las mujeres son denigradas a tal punto que los hombres dicen que los hijos deberían criarse alejados de sus madres, porque así serán hombres hechos y derechos. Otras son utilizadas para atraer al mejor postor que logre sacarlas de la pobreza, mientras que otras han salido más despiertas y utilizan a los chicos a sus anchas. Si en verdad todo es una crítica hacía aquello, no me queda más que decir que supo plasmarlo muy bien, ya que todo queda explicado y uno termina preguntándose si realmente son así las cosas, si aquellos maltratos pasan en los colegios militares, si de verdad las mujeres caen tan bajo. Pero si no es una crítica, sería muy fácil decir que el autor es un racista con sus propios hermanos peruanos y que reclama, durante toda la novela, por el trato injusto que reciben los alumnos, aunque viéndolo de una manera, aquel trato parece de militar en el ejército, en vez de un estudiante de colegio militar.
Más no se puede decir, no quiero arruinarles el final diciéndoles quien es el personaje oculto, como el asesino y el asesinado, eso lo deben descubrir ustedes mismos cuando lo lean. Pero de lo que sí estoy segura, es que quien se culpa e inculpan del asesinato, no lo realizó. Aun así, lo finales felices existen hasta en los libros que no parecen tenerlos.

― Fuente

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