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Crítica de FAUSTOEl Árbol de las Brujas

FAUSTO

Ha sido una lectura regular, o mejor dicho irregular con altibajos, un “cuento” pasable. Bastante diferente a lo que he leído antes de este autor, incluido “La feria de las tinieblas”, novela con ambiente juvenil, que había comparado en un principio.

Uno de los mejores rasgos de esta aventura didáctica juvenil, ha sido el leguaje utilizado. En varías ocasiones es poético y metafórico, donde utiliza muy bien los diferentes “sonidos” que se describen, al igual que las imágenes tétricas y oscuras, pintando un adecuada atmósfera siniestra.

Lo que menos me ha convencido ha sido la forma de narrar el argumento, elemento fundamental en cualquier historia. La idea, a priori, me parece excelente: un recorrido por las distintas culturas en el tiempo sobre “La noche de los Difuntos”, o “Día de todos los Santos” y lo que ha significado en cada una de ellas. Pero el estilo empleado por Bradbury apoyándose demasiado en una fantasía infantil, según mi opinión, le resta interés a la historia, y además no están todos los episodios narrados con la misma intensidad. Sé que el libro está dedicado a un público infantil (y lo veo con ojos de adulto), pero haciendo un esfuerzo por ponerme bajo ese punto de vista, no he conseguido que el relato sea atrayente.

Reconozco que la intención del autor es loable y meritoria: intentar explicar a los niños (sobre todo a los “analfabetos norteamericanos”) el significado de la tradición de estas fiestas, los recuerdos hacia nuestros muertos y relación con las estaciones y la oscuridad, y lo que me parece más importante, tratar de quitar dramatismo a la muerte, y que los niños lo consideren algo natural, que es parte de la vida. Que la muerte no sea un tema tabú.


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