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Crítica de Tina_JackCenizas

Tina_Jack

Este fue un libro que se me ha metido entre ceja y ceja, al igual que me pasó con La Estrella y con R y Julie. Y también con esta novela. Y libro que se me mete entre ceja y ceja, libro que me encanta. Este no ha sido la excepción.

La autora nos adentra en una novela cuya protagonista, Álex, tiene fecha de caducidad. En su cabeza tiene un tumor cerebral al que llama monstruo y lo único que le queda a ella es luchar y decidir cuándo y dónde va a morir. Álex se va al bosque a pasar unos días, pero, a pesar de llevarse la pistola, no piensa suicidarse. Allí conoce a Jack y a Ellie y cuando está con ellos sucede de golpe: un zumbido tremendo e insoportable que parece que los va a reventar por dentro. Y después los aparatos eléctricos dejan de funcionar. Pero no ha sido lo único que ha pasado. Más allá de los árboles que la rodean ha sucedido algo... El mundo ha cambiado por completo tras esos terribles segundos que Alex ha llamado Cortocircuito. Ya nada es lo mismo...

Alex es una chica luchadora, tozuda y tan preparada que sería capaz de sobrevivir a una invasión zombie, como dijo su tía. Sabe cómo sobrevivir, qué hacer, entiende de mapas y de armas y está dispuesta a ser ella la que decida cuándo morir. Sin embargo, dentro de esta fachada de chica dura, conocemos a una Álex algo vulnerable cuya vida está regida por el monstruo. Un monstruo que le ha quitado su olfato, sus recuerdos... Se trata de un personaje muy completo y con mucha fuerza.

Ellie es una niña desesperante, quejica y que llegará a colmar nuestra paciencia en varias ocasiones. No obstante, a medida que van pasando las hojas, vamos conociéndola un poco más, hasta que es imposible no quererla.

Aparecerán otros personajes que no os quiero desvelar, pero quiero recalcar que todos ellos brillan por un realismo tremendo que los hace muy humanos. Unos personajes que sufrirán una pequeña evolución a lo largo de la historia.

El libro se divide, en total, en cinco partes. Las tres primeras son, más o menos, de la misma extensión. La cuarta es la más larga y quizás la que se puede hacer un poco pesada y lenta porque la autora deja un poco de lado tanta acción para que las explicaciones del qué ha pasado (que ya se formularon antes) tomen más forma y entendamos un poco mejor el mundo que rodea a nuestra protagonista. Cambia el escenario y cambian las situaciones. La quinta parte es un suspiro.

Ilsa nos sumerge en un mundo lleno de miedo, supervivencia y acción. La autora hará que la adrenalina nos corra por las venas de forma frenética y no podamos soltar el libro. Casi desde el primer momento nos vemos envueltos por la acción y el estrés. Ilsa sabe presentarnos en unas pocas hojas a Alex, a quien acompañaremos durante la historia, para después ¡zas! acción, adrenalina, estrés... un no poder parar de leer. Un momento de acción con otro de calma, pero tampoco da tiempo para reponerse, porque cuando te descuidas vuelve la emoción. Ilsa sabe perfectamente como mantenernos en vilo.

Uno de los puntos fuertes de la novela es que nos adentramos en un mundo lleno de olores de todo tipo, la mayoría de ellos nos harán arrugar la nariz, pero, a través de los olores, sabremos a qué nos enfrentamos, podremos adivinar, segundos antes de leerlo más adelante, qué es lo que va a pasar o quién o de qué es un objeto...

En la novela también aparecen unas criaturas que son ¿zombies? Sí y no. Sí, porque comparten con ellos muchos aspectos; sin embargo, en el libro en ningún momento los llaman así, reciben varios nombres, entre ellos "los del cerebro frito", como dice Álex, o "los cambiados".

Más adelante sabemos por qué esa reticencia a denominarlos zombies, ya que en determinados aspectos y acciones se diferencian claramente. Así que, para los que no les gusten los zombies, podéis estar tranquilos porque esas criaturas se les parecen, pero no lo son. Eso sí, prepararos para alguna que otra escena algo asquerosita.

La autora no se olvida del amor y sabe cómo meterlo sin que parezca algo que no pega. Encontramos muy poco amor, bastante poco, pero en la dosis adecuada para sea algo realista y creíble.

La única pega que le pongo, como ya he dicho antes, es que la cuarta parte se hace bastante larga, ya que durante 332 páginas la autora nos mantiene en tensión, pero aquí todo se relaja y se vuelve algo más lento y la historia toma un camino algo diferente.

El final del libro es trepidante. Un nuevo descubrimiento, un secreto que nos dejará con ganas de tener el siguiente libro para seguir devorándolo y diciendo "no puedes dejarlo ahí, no puedes dejarlo ahí".

Con capítulos cortos, que hace que la novela se te pase volando, Ilsa ha mezclado crueldad, dinamismo, cenizas, acción, realismo, olores, sentimientos, devastación y supervivencia en la batidora y nos ha servido un libro muy completo con el que disfrutar, emocionarnos y dejarnos con ganas de más.
Sin duda lo recomiendo a todos.

― Fuente

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