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Crítica de RiglesiasLa buena novela

Riglesias

La apertura de una librería sería un hecho relativamente usual si no fuera porque esta librería es especial y única…. Y si no fuera porque sus gestores y creadores también lo son.
«La Buena Novela», nombre elegido para la librería, es más que un mero nombre. Es, casi, un Titulo –nada nobiliario- que distingue sus excelencias… Es la enseña y emblema, el estandarte de un proyecto tan audaz como curioso. Un proyecto capaz de concitar, en sí mismo, el rimero de pasiones desatadas que todos, los que nos sentimos lectores, experimentamos ante la lectura de un buen libro -Una buena novela-… Capaz de trasladarnos, al sentimiento y el alma, el más íntimo y sereno placer, las sensaciones de ese sabor único a buena literatura…
Pero «La Buena Novela», no es solo eso ni se agota en ese canto a la gran literatura. Disfrazada de novela y vestida de fina sátira, va más allá y se dedica a explorar el mundo que conocemos desde diferentes perspectivas… bien sea buceando en nuestro yo íntimo para retratar nuestros deseos y fantasmas, bien sea dibujando las carencias y limitaciones de la sociedad y de la masa social que la conforma, bien sea poniendo de manifiesto los verdaderos intereses -personales o económicos- que mueven este mundo que nos rodea.
«La Buena Novela», aprovecha el ardid de su planteamiento para jugar y abrir un debate tan real como falso, tan tramposo como cierto. Un debate en el que somos o podemos ser juez o parte o nada de eso. Nada es excluyente. Todo se cuestiona. El amor. La literatura. El individualismo. La colectividad. El misterio y el secreto. La clase o la vulgaridad. La ética o el mercantilismo. Se debate entre calidad y excelencia… o entre excelencia y elitismo… entre novelas o “productos”. Se reflexiona sobre el individuo y el grupo…. o el grupo y la masa. Sobre la envidia de ser y el gozo de participar y compartir. Pero todo se hace, siempre, con gusto, con inocencia, con un cuidado casi minimalista.
La novela es un placer en sí misma por lo que cuenta y como lo cuenta. Su lenguaje. La historia. Los personajes que dibuja. Unos personajes que resultan entrañables y encantadores de principio a fin de la historia -deliciosos incluso en su pedantería y su forma de desenvolverse-.. Unos personajes con los que podemos sentirnos identificados en parte o en todo o en nada.
Pero es que así es la historia que nos narra: pura opción y perspectiva. Selección y elección pura.
Y así es la novela: puro preciosismo y detalle. Recreación. Mimo y caricia.
Una novela buena… esta « BUENA NOVELA»

― Fuente

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