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Crítica de CabaSoy leyenda

Caba

"Soy Leyenda", una novela de Richard Matheson (autor de la también magnifica "El increíble hombre menguante"), una de mis novelas favoritas.

Esta novela ha ejercido una gran influencia en el cine, concretamente en el mundo vampiril y de muerto inquieto que anda por ahí ansioso de algún cuello que llevarse a la boca. Ha tenido ya tres adaptaciones a la gran pantalla, la más reciente protagonizada por el príncipe descarado Will Smith.

"Soy leyenda" nos cuenta la historia del último hombre "normal" que queda en la Tierra, pues el resto de la humanidad ha sido aniquilada o se ha contaminado con una bacteria que los ha convertido a todos, sin excepción, en vampiros. Este hombre, por el día se dedica a cargarse a todo el que puede y ha conseguir provisiones, y por la noche vive en una casa convertida en una fortaleza para que sus congéneres no se lo puedan merendar en forma de sangría.

Tras leer la contraportada, la historia nos puede resultar ya manida hasta el vómito, y es inevitable acordarse de cintas como "28 días después", "La noche de los muertos vivientes" y todas sus partes, etc., pero tenemos que caer en la cuenta de que Matheson la publicó en 1958, así que no nos dejemos engañar por el error de que es otra versión de lo que nos han contado tantas veces, sino que es justo al revés, y esta vez la gallina ha sido antes que el huevo.

La historia de Robert Neville, que es el nombre de nuestro protagonista, está magistralmente narrada, no en vano el mismísimo Ray Bradbury, consideraba a Mathenson como el mejor escritor del siglo XX. Enseguida sentimos empatía por el personaje, transmitiéndonos sus miedos, inquietudes, y lo que es peor, su absoluta soledad, solo apaciguada por su fiel amigo canino. No nos aburre con descripciones tediosas y largas de los escenarios, sino todo lo contrario, escatima en detalles sin hacer que nos perdamos en su mundo; las escenas de tensión hacen que nos sumerjamos tanto, que más de uno puede saltarse su parada y seguir hasta el final del recorrido del metro o autobús. Su lectura es de lo más amena, y sus escasas cien páginas pueden leerse de un tirón en una insomne madrugada.

La novela, como he dicho anteriormente, ha sido adaptada a la pantalla, con mas pena que gloria. Ninguna de sus adaptaciones ha conseguido captar la verdadera esencia del libro. Porque la genialidad de esta novela radica no en la historia de vampiros, sino en su trasfondo, en la reflexión que hace sobre la soledad del ser humano, del sentido que tienen nuestras vidas, del afán de supervivencia aun sabiendo que lo más inteligente sería rendirse y por fin descansar, de quién es realmente el bicho raro, quién marca las pautas de lo que es o no "normal", en definitiva, quién es realmente el monstruo.


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