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LA MILLA VERDE

AutorGénero Terror
Octubre de 1932, penitenciaría de Cold Mountain. Los condenados a muerte aguardan el momento de ser conducidos a la silla eléctrica. Los crímenes abominables que han cometido les convierten en carnaza de un sistema legal que se alimenta de un círculo de locura, muerte y venganza. Y en esa antesala del infierno Stephen King traza una pavorosa radiografía del horror en estado puro.
  • ISBN 9788497592734
  • Nº PÁGS 448
  • AÑO 2003
  • EDITORIAL DEBOLSILLO
  • TAGS #Cárceles,

Críticas para este libro

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MissDreams

El propio Stephen King avisa, en una carta que escribió para los lectores del libro, que no investigó sobre la vida en los pabellones de los condenados a muerte en el Sur durante la Depresión porque no quería romper el mundo que estaba creando en el libro. Yo tampoco sé nada sobre todo eso, o lo que sé, ha sido más bien muy poco. Pero gracias a el pasillo de la muerte , me he hecho una imagen de todo ese sitio porque creo que la imagen está muy conseguida y no creo que Stephen haya estado muy desacertado en todo ese tema.

El libro nos cuenta la idea de la vida en el bloque de la penitenciaría Cold Mountain, donde están los condenados a muerte en la silla eléctrica, o La Freidora como la llaman los internos, e incluso, los trabajadores de la penitenciaría. Está contada desde la vista de Paul Edgecombe, escribiendo la historia siendo ya un anciano internado en un geriátrico. Vivimos el tiempo con él cuando en el bloque E estaban John Coffey acusado de la violación y asesinato de las gemelas Cora y Kathe de doce años, William Wharton acusado de varios asesinatos y Eduard Delacroix, que había violado y asesinado a una jovencita y que luego, llevando el cadáver atrás de unos bloques, decide incendiar el cuerpo y no dejar rastro, pero termina quemando una de las casas con sus moradores dentro. También se debe nombrar a los funcionarios, Paul Edgecombe, el jefe del Bloque E, Brutus Howell, Harry Terwilliger, Dean Stanton y el odioso Percy Wetmore. Hubo un presidiario antes de John, Eduard y William que creo que se merece una mencion y se trata de Arlen Bitterbuck, del cual se habla durante una parte del libro. Pero también quiero mencionar a un pequeño ratoncito que se hace su parte en el libro, el cual se convierte en mascota de Delacroix en cuanto esté entra en el Bloque E, al principio, los funcionarios lo conocen como Willie, el del barco del vapor por las imágenes que se veían en aquel tiempo de Mickey Mouse, pero el propio Delacroix les cuenta que el ratón le dice al oído que su nombre es Cascabel y así se le conoce hasta el final.

Debo decir que cuando empecé a leer, me costó un poco entender la forma de leer de Paul, porque él está escribiendo la historia para su amiga Elaine en el geriátrico y vuelve al pasado y al presente de forma simultánea, lo cual a veces me causaba algunos líos y me tenía que parar un momento a leerlo de nuevo, pero a poco a poco me acostumbré y ya no me costaba nada seguir la historia. La llegada de John Coffey al Bloque E... se me hizo algo extraña y desde el primer momento, tuve la sensación de que había algo que no se sabía sobre John y que lo habían acusado de la muerte de las gemelas sólo por ser negro y tener los cuerpos de las niñas entre sus brazos. Por eso, no me esperaba para nada... el desenlace que tuvo la historia de John Coffey, aunque al llegar a ese momento, me lo empezaba a imaginar.

Los personajes fueron bastante buenos, sentí mucho cariño por algunos como pudieron ser Delacroix o Coffey, así como los funcionarios... de ellos, quizás al que menos le cogí cariño fue a Harry y mucho menos, a Percy al que acabé odiando en todo momento por la forma que tiene de ser. La forma de ser de Paul con los reclusos del Bloque E, siempre me gustó mostrándose compresivo con esas personas que tienen la muerte a la vuelta de la esquina, pero siendo fuerte con aquellos que se lo merecen. Bruto y Dean siguen en la lista porque siento que son muy humanos a pesar de todas las cosas que tienen que ver en el trabajo. Creo que Stephen llegó a dar con el punto de lo que sienten los funcionarios con los reclusos.

El libro me fascinó y no esperaba nada de lo que pasaba al final... pero hubo momentos del libro donde quise entrar en él para pegar unos cuantos guantazos a alguien o gritar cosas a voz en grito, pero Stephen consigue que adore sus libros y es lo que me ha pasado con el pasillo de la muerte, hay algunas partes donde la narración de Stephen hizo que se me pusiese el vello de punta, creo que es un buen libro si te gusta el género de terror.


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