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Crítica de DWNicholsAbandonada a tus caricias

DWNichols

Loretta Chase lo ha conseguido otra vez más. Me ha sorprendido. ¡Esta mujer es increíble! Da igual qué novela de ella lea, siempre me gusta hasta la locura. Original, divertida, con unos diálogos que rayan la genialidad... Y lo mejor de todo, cada novela que leo, es mejor que la anterior.
Tengo muchas autoras fetiche, pero todas, en algún momento, me han decepcionado: excepto Loretta Chase.
¿Qué puedo contaros de ABANDONADA A TUS CARÍCIAS para convenceros que la leáis? En estos momentos no lo sé, porque me he quedado sin palabras. ¿Quizá si os hablo un poco de los personajes?
Jessica, la protagonista, es todo lo contrario a una típica dama. Lo único que comparte con la totalidad de miembros de su especie, es que es virgen, ¿pero el resto? Nada que ver.
Es inteligente, atrevida, decidida, ingeniosa, honesta, con un lenguaje directo nada propio de una dama y una mente ágil poco dada a las florituras, los histerismos y las escenas histriónicas... Sí, vale, hay muchas protagonistas así, pero Jess tiene algo que la hace única: su forma de enfrentarse a la vida, a la gente y, sobre todo, a Dain. Nunca retrocede un paso, jamás deja que él se salga con la suya, siempre es capaz de darle la vuelta a la situación, sea ésta cual sea, para acabar saliendo vencedora indiscutible de todos los escenarios comprometidos en los que él la mete buscando incomodarla para que salga huyendo.
En cuanto a Dain... Al contarnos la autora toda su infancia en el primer capítulo, consigue que tengamos una visión muy profunda de lo que nos encontraremos al seguir leyendo: un hombre que al mirarse en el espejo sólo ve fealdad. Un cuerpo enorme y piel oscura (es medio italiano), en una época en que la belleza masculina estaba determinada por cánones muy distintos de la actual (un cuerpo como el de Dain sólo lo tenían los plebeyos obligados a trabajos duros bajo el sol); y una nariz enorme (“cesárea”, la llama Jessica, totalmente obnubilada por la belleza de tal apéndice) que hace que se sienta un monstruo.
Dain está roto por dentro por muchos motivos, y cargado de tantos traumas que sólo ha conseguido mantenerlos a raya ocultándose bajo un manto de oscurantismo y frialdad, y rodeándose de idiotas y putas; pero está tan desesperado por amar y ser amado, como convencido de que no es merecedor de tal sentimiento.
Jessica es la única que consigue ver más allá de esa capa de cinismo, y cuando ambos personajes van conociéndose, es la única que es capaz de hacer que los sentimientos y los traumas de Dain den un giro inesperado, porque consigue que él los vea desde una perspectiva que jamás se le había ocurrido.

― Fuente

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