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MayAbiatti

Una cazadora de sombras, de nombre Madeleine, llega al hospital donde se encuentra internada Jocelyn. A la espera de Clary para informarle que ella conoce un antídoto para que su madre se recupere. Es allí donde termina el segundo libro y donde comienza el tercero, con Clary buscando la manera de viajar a Idris, la ancestral ciudad de los cazadores, en busca de Ragnor Fell, un brujo que hizo la poción que bebió su madre para quedar en aquel estado.
Pero no es llegar, subir a un taxi e ir a Idris. Solo hay dos alternativas para hacerlo: una es por el aeropuerto y la otra con un portal.
Los Lightwoods viajarán, así que Clary iría con ellos, pero Jace se opone rotundamente por el miedo que le tiene a la Clave si llegasen a enterarse de los poderes de su hermana. Con esta idea en mente, manda a llamar a Simón para que le ayude a detener el viaje de Clary, mas, cuando están discutiendo, y a la vez a la espera que Magnus creara el portal. Decenas de repudiados atacan a la familia Lightwoods.
En la batalla pierde la vida Madeleine, la cazadora que ayudaría a Clary. Mientras que Simón, intentando ayudar a Isabelle, queda lastimado, y no teniendo otra opción, lo llevan a Idris por el portal que Magnus tuvo que crear rápidamente.
Más tarde, Clary llega junto con Luke al Instituto, y se dan cuenta lo que sucedió, además que Magnus les cuenta lo de los repudiados. Indignada al ver que la esperanza de ver restablecida a su madre se desvanece, Clary crea un portal que la llevaría a Idris. Junto con ella, cae Luke, intentando detenerla por lo peligroso que resultan aquellas puertas interdimensionales.
Clary queda gravemente herida al beber el agua del lago Lyn, lugar donde cayeron con el portal, y que precisamente fue de donde emergió el Ángel cuando Jonathan, el primer cazador, lo invocó.
Luke la lleva con Amatis, su hermana y anterior esposa de Stephen Herondale, quien la cura del envenamiento provocada por las aguas del lago.
Y así se reúnen todos en Idris, Simón es encarcelado por el nuevo Inquisidor, que busca la manera para culpar a los Lightwoods de algo que no es verdad y así, que el Cónsul junto con la Clave, vuelvan a confiar en él. El joven vampiro es llevado bajo un engaño al Gard, donde solo se reúnen los cazadores de sombras con mayoría de edad. Alec lo conduce bajo la palabra de Marachi, el Cónsul, que Simón sería enviado a través del portal del Gard a su hogar.
Jace desconfía de aquello, aun así no puede hacer nada para evitar que Alec se lo lleve, mantienen la esperanza que la Clave envié a Simón a su casa.
Ninguno imagina que Clary se encuentra en Idris hasta que se aparece en la residencia de los Penhallow y se encuentra con los demás, incluidos los dos nuevos personajes: Aline Penhallow y Sebastián Verlac, quien emite una extraña sensación a Clary cuando lo ve por primera vez.
Así se van entrelazando las historias, los acontecimientos y los malos ratos que deben pasar ambos protagonistas. Los secretos serán por fin revelados, la batalla donde se unirán submundos y cazadores para derrotar a los demonios de Valentine, está cercana. Y Clary será la encargada de «unirlos» mediante una runa, para que así los cazadores puedan tener la misma fuerza y poder de un submundo. Pero tendrán que pagar algunos precios por ello, entre esos, entregar a Simón a los vampiros, quienes desean beber su sangre para convertirse en «caminantes del día».

Opinión personal
(contiene spoiler):
En esta última entrega de la trilogía Cazadores de sombras, debo admitir que le dediqué más tiempo y me metí más en su mundo, a diferencia de los otros dos. El motivo principal fue que tiene más acción y es mucho más movido que anteriores. Si tengo que elegir uno entre los tres, me quedo con éste, y ni siquiera tengo que pensarlo dos veces para responder. Aun así mi opinión sigue siendo muy parecida a los que le preceden.
Sin duda fue mi favorito de los tres, pero sigo con la idea que es algo que se pudo explotar de sobremanera. Me quedé con las ganas de leer una gran batalla en donde submundos y cazadores eran aliados. Sí, con las ganas, porque lo único que se menciona sobre eso es que duró aproximadamente diez minutos y que Simón ve como un demonio volador se lleva entre sus garras a un cazador.
Las otras mini peleas que se mencionan a lo largo del libro no son muy diferentes a las que hizo en los otros tomos, pasan sin pena ni gloria.
Ninguna de las muertes me dolió, ya que, como dije en las anteriores reseñas, los personajes no llegan a ejercer ese cariño al lector, exceptuando a Clary y Jace, porque son los principales y son más tratados —aun así ninguno llega a mí con gran valor, es decir, si hubieran muerto a no, para mí sería exactamente igual, no hubiera sentido dolor por sus pérdidas—. La autora acostumbró a «matar» personajes secundarios o terciarios que no causan mayor impacto en los lectores, así que su muerte no puede ser sentida, aunque sí medio lo demostró por el dolor de una de las familias. Mas, no llegó a mucho y no pude sentir realmente su sufrimiento.
Sentí que muchas cosas quedaron a medias, que hizo más falta sentimientos, que le quitaran un poco de «protagonismo» a Clary y dejaran algo para el resto, había muchos más personajes que podían ser explotados, pero todo giraba en torno a ella y ella era capaz de hacerlo todo. Sí, está bien, es la protagonista, pero hay medidas de hacer que no se robe la película por completo.
Me decepcionó por completo la muerte de Valentine, para darle tanto énfasis al personaje durante toda la trilogía, fue muy poca cosa su manera de decir adiós al mundo cruel. Y el «suicidio» constante de Jace me llegó a cansar en algunos momentos.
Continúa siendo un libro predecible, que al ir leyendo se va deduciendo instantáneamente lo que sucederá, no crea un poco de misterio para que den ganas de «devorarlo» y no dejarlo hasta acabarlo. Por lo menos en mi caso, quería seguir leyendo para saber con qué palabras la escritora diría lo que ya era obvio.
Fuera de todo eso, el momento que más me gusto fue cuando Alec marca a Magnus como su compañero de batalla, fue especial y me agradó.
Si me preguntan con quien me gustaría que se quedara Simón, digo que con Izzy, porque a ella la conozco más que a Maia —además, esta última, intenta aparentar algo que no es para llamar la atención del vampiro y eso no me agradó—. Y también creo que Izzy se lo merece más, además en cualquier momento pueden unirse y pelear juntos contra los enemigos en común que tendrán.

― Fuente

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