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Crítica de FAUSTOLa regenta

FAUSTO

RETRATO DE UNA MUJER

Excelente novela que crea un retrato sociológico y psicológico de la España del s. XIX, y en especial haciendo énfasis en la naturaleza de la mujer de esa época. Incluso se puede llegar a la comparación con otras dos obras maestras de la literatura del siglo XIX como son: “Ana Karenina” de Tolstoi y “Madame Bovary” de Flaubert. Grandes obras con un tema común, pero cada una con sus características propias. Se puede vislumbrar más paralelismos Bovary con nuestra heroína Ozores. A grandes rasgos, creo que ambas utilizan el adulterio como un alejamiento hacia la sociedad asfixiante y con pocas perspectivas de realización para la mujer. Eso sí, con muy distintas particularidades personales y entorno social. Para Karenina un componente fundamental y diferenciador sería el enamoramiento.

Hay un aspecto, o mejor dicho una actitud, con la cual me gusta “examinarlas”, y es su conducta sobre la maternidad. El instinto materno de Emma evoluciona hacia la frialdad incluso hasta un comportamiento desnaturalizado, mientras que para Ana Karenina es un amor profundo y equiparable con su pasión por el coronel Vronsky. En cambio para La Regenta supone una posibilidad, una vía de escape para el aburrimiento y su matrimonio vacío. Y esta frustración de objetivos, imposibilidad de ser madre y de sentir alguna pasión por su esposo, desencadena su interés por Fermín, que, por cierto, es un acercamiento debido a un sentimiento de virtud, fe y de soberbia (es notorio su desprecio por todos), pues considera al Magistral como único miembro digno de Vetusta.

Con un estilo notable, tanto el contenido como la forma, son destacables las dos frases que inicia la novela ("La heroica ciudad dormía la siesta...") y su terminación: "Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo". Estas dos pequeñas muestras, muy significativas, se pueden interpretar como dos “retratos” reveladores de la ciudad y sociedad. En un principio, y con una perspectiva objetiva y distante, Vetusta es un ente dormido, vulgar e inofensivo, que cuando se profundiza en su conocimiento es inevitable sentir la repugnancia de ese beso con que termina esta magistral historia.
Una novela totalmente recomendable e indispensable, una joya de la literatura universal.


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