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> > > El día de mi muerte no tuvo ninguna...

  • El día de mi muerte no tuvo ninguna gracia. Y no sólo porque me muriera. Para ser exactos, eso ocupó como mucho el puesto número seis de los peores momentos del día. En el puesto número cinco se situó el instante en que Lilly me miró con ojos de sueño y me preguntó:
    -¿ Por qué no te quedas en casa, mamá? ¡Hoy es mi cumpleaños!
    David Safier, Maldito karma

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